El senador Juan Carlos Loera participó en la Jornada de Prospectiva “La Frontera México-Estados Unidos hacia 2060”, organizada por El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), donde destacó la necesidad de fortalecer las capacidades de México y aprovechar las oportunidades de integración binacional ante los cambios demográficos, económicos, tecnológicos y migratorios que enfrentará la región.
En su intervención, Loera, presidente de la Comisión de Asuntos de la Frontera Norte en el Senado de la República, señaló que para visualizar el futuro de la frontera es indispensable considerar las características que tendrá la población de Estados Unidos hacia 2060, particularmente ante el envejecimiento poblacional y el incremento de personas que requerirán sistemas de cuidados personalizados.
Explicó que esta transformación demográfica podría representar oportunidades para la población joven de México, siempre que las políticas migratorias estadounidenses no se conviertan en un obstáculo para una mayor integración.
“Me parece que tenemos que tener esta visión de cómo sería la política migratoria de Estados Unidos”, planteó el legislador, al considerar que el sistema de cuidados podría convertirse en un área con posibilidades de integración para la frontera México-Estados Unidos.
El senador también destacó la fortaleza que mantiene actualmente la región fronteriza mexicana, particularmente en materia tecnológica y de educación superior. Consideró que, pese a las políticas comerciales estadounidenses orientadas a inhibir determinadas exportaciones, la frontera conserva condiciones favorables derivadas de su ubicación estratégica.
“Yo veo con optimismo nuestra localización estratégica para los siguientes 30 años, de aquí al 2060; es decir, sí es posible una frontera integrada y funcional”, afirmó.
Durante su participación, Loera también identificó condiciones necesarias para avanzar hacia ese escenario. Entre ellas mencionó la integración comercial, mediante instrumentos que permitan mantener y fortalecer el intercambio entre ambos países, así como el desarrollo de infraestructura para los cruces fronterizos.
En este último punto, explicó que existe un grupo binacional de alto nivel en el que participan autoridades de México y Estados Unidos, entre ellas dependencias relacionadas con transporte, aduanas y administración de infraestructura federal, donde ya se analizan proyectos de largo plazo para nuevos cruces y ampliaciones.
A la par, subrayó la importancia de continuar fortaleciendo la educación tecnológica en la frontera mexicana, particularmente en áreas relacionadas con servidores, inteligencia artificial y nuevas tecnologías.
En este sentido, destacó que el desarrollo tecnológico debe acompañarse de una regulación adecuada de la inteligencia artificial, tema en el que, dijo, ya se trabaja desde el ámbito legislativo.
Finalmente, reiteró que las políticas migratorias estadounidenses también deberán ser compatibles con una eventual integración fronteriza, pues la movilidad de personas será uno de los factores determinantes para definir la relación entre ambas naciones durante las próximas décadas.
La jornada tuvo como objetivo construir colectivamente una reflexión prospectiva sobre el futuro de México y Estados Unidos hacia 2060, contrastando el análisis especializado con el conocimiento y experiencia de los participantes, además de identificar señales tempranas, puntos de inflexión y decisiones que México debería adoptar entre 2026 y 2036.
El ejercicio, organizado por los investigadores Cuauhtémoc Calderón y Samuel Schmidt, planteó cuatro posibles escenarios para la frontera: Frontera Integrada Funcional, Frontera Humanitaria Permanente, Fortaleza Inteligente Asimétrica y Frontera Fragmentada Crítica.
Los escenarios fueron construidos a partir de dos grandes atributos: cooperación y capacidades estratégicas. La primera contempla un sistema de intercambio binacional eficaz y más justo, capaz de generar beneficios para México; mientras que las capacidades se refieren al potencial del Estado, el aparato productivo, educativo y científico para aprovechar las nuevas tecnologías.
En este contexto, la participación de Loera se vinculó directamente con la discusión sobre las condiciones necesarias para construir una frontera con mayor integración, capacidades propias y mejores oportunidades para México de cara a las transformaciones que se proyectan hacia 2060.









