No vamos a aceptar lecciones de seguridad a quienes protegieron al crimen organizado

Durante la sesión ordinaria de este miércoles, en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, la senadora por Morena, Andrea Chávez Treviño, ofreció un contundente posicionamiento en defensa de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno federal y en contra de los ataques lanzados desde la oposición, que acusó de cinismo y doble moral por pretender erigirse como referentes en temas de justicia y derechos humanos, cuando sus gobiernos estuvieron marcados por la corrupción, el encubrimiento y la violencia.

Al tomar la palabra, la legisladora chihuahuense reflexionó sobre la importancia de la congruencia en el debate público. Retomando conceptos básicos del Derecho, explicó que, si bien en la lógica formal se desaconseja caer en falacias como la ad hominem, en política sí es fundamental considerar quién sostiene los argumentos. “En política sí importa quién dice las cosas”, afirmó, para luego ejemplificar con dureza: “Desde luego no le vamos a aceptar a Javier Duarte que nos dé lecciones de salud cuando le inyectó agüita con sal a las niñas y niños con cáncer en el Estado de Veracruz”.

La senadora también arremetió contra la hipocresía del discurso feminista de ciertos actores políticos del PAN, recordando frases misóginas del expresidente Vicente Fox, quien llegó a referirse a las mujeres como “lavadoras con patas”, y señalando al exprocurador Arturo Chávez Chávez —nombrado por Felipe Calderón— como una figura emblemática del abandono institucional hacia las víctimas de feminicidio: “Decía que a las mujeres en Ciudad Juárez nos asesinaban por traer las faldas muy cortas o andar de prostitutas. No le vamos a aceptar un discurso feminista a un panista”, sentenció.

En el tema de seguridad, Chávez sostuvo que quienes hoy critican la estrategia actual son los mismos que entregaron las instituciones del país a redes criminales. Recordó que el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, actualmente preso en Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico, fue el encargado de coordinar la llamada guerra contra el narco, declarada por Felipe Calderón tras el fraude electoral de 2006. “Ese presidentucho espurio, pequeñito, arrogante, autoritario y belicista declaró una guerra con la que pretendía legitimarse, y lo único que logró fue multiplicar los homicidios en un 200%”, afirmó.

La senadora señaló que en su natal, Ciudad Juárez, la ciudadanía vivió momentos en que era imposible distinguir entre policías y criminales. “Había un contubernio entre autoridades y delincuentes. No sabíamos a quién podíamos acudir porque si le hablábamos a un Policía Federal, el crimen organizado se enteraba y temíamos por nuestra vida”, narró.

Además, recordó episodios como el operativo Rápido y Furioso, en el que armas de uso exclusivo del Ejército fueron introducidas ilegalmente a México desde Estados Unidos, y terminaron en manos de los cárteles. En contraste, defendió la estrategia actual: “Por cada arma que ustedes introdujeron, nuestro gobierno ha formado una Guardia Nacional que combate la inseguridad en el país”.